ABU DABI, 26 de septiembre de 2026 (WAM) -- El 15.º Congreso de las Naciones Unidas sobre Prevención del Delito y Justicia Penal - Abu Dabi 2026 concluyó hoy la primera jornada de sus trabajos, con la asistencia de Su Alteza el teniente general jeque Saif bin Zayed Al Nahyan, viceprimer ministro y ministro del Interior. Acogido por los EAU en el ADNEC Centre Abu Dhabi hasta el 1 de octubre, el Congreso reúne una amplia participación internacional de más de 97 países, incluidos más de 32 ministros de Justicia e Interior, junto con altos funcionarios gubernamentales, jueces, fiscales, expertos y representantes de organizaciones internacionales, la sociedad civil, el mundo académico, instituciones de investigación y jóvenes de todo el mundo.
La jornada inaugural fue testigo de la adopción de la Declaración de Abu Dabi como principal documento final del Congreso. La Declaración establece las prioridades y la orientación de la acción internacional en materia de prevención del delito, justicia penal y Estado de derecho durante los próximos cinco años, y respalda la transición del consenso internacional hacia políticas, compromisos y alianzas aplicables y medibles.
El Congreso se abrió con su sesión inaugural, seguida de debates sobre cuestiones de organización y de la apertura de la serie de sesiones de alto nivel, que se prolongó durante la tarde y la noche. El Congreso incluye 62 intervenciones de alto nivel, de las cuales 46 son presenciales y 16 virtuales, además de la participación de 93 expertos y especialistas de todo el mundo.
Abdullah Sultan bin Awad Al Nuaimi, ministro de Justicia de los EAU y presidente del Consejo Judicial Federal, celebró asimismo cinco reuniones bilaterales con sus homólogos de la República Francesa, la República de Sudáfrica, la República Árabe de Egipto, la República Socialista de Viet Nam y la República Italiana. En las reuniones se analizaron oportunidades para fortalecer la cooperación jurídica y judicial, intercambiar conocimientos y buenas prácticas en los ámbitos de la justicia y el Estado de derecho, y apoyar los esfuerzos internacionales para afrontar los desafíos transnacionales, reforzando al mismo tiempo la seguridad y la estabilidad de las sociedades.
La primera jornada incluyó cuatro reuniones temáticas en el marco de la serie de sesiones de alto nivel, comenzando por «De Kioto a Abu Dabi: convertir la visión en acción en materia de justicia penal y tratamiento del delincuente». La reunión examinó los avances de la acción internacional desde el 14.º Congreso y analizó vías para aprovechar los compromisos anteriores traduciendo las visiones compartidas en políticas y programas prácticos.
La reunión «Fortalecer la cooperación judicial internacional: la experiencia de los EAU y las alianzas mundiales» destacó la importancia de acelerar la cooperación jurídica y judicial, reforzar el intercambio de información y pruebas, mejorar la asistencia judicial recíproca y construir alianzas capaces de hacer frente a la delincuencia organizada y transnacional.
La reunión «Proteger las fronteras: la lucha contra el narcotráfico y las amenazas transnacionales» se centró en el desarrollo de respuestas conjuntas a las redes de tráfico ilícito, el fortalecimiento de la coordinación entre autoridades nacionales, regionales e internacionales y el aprovechamiento de la tecnología y la inteligencia para proteger las fronteras y las comunidades.
La jornada inaugural contó también con el acto especial de alto nivel «De la firma a la aplicación de la Convención de las Naciones Unidas contra la Ciberdelincuencia». Los debates abordaron los requisitos jurídicos, institucionales y técnicos necesarios para traducir los compromisos internacionales en una aplicación eficaz, fortalecer la cooperación en las investigaciones, facilitar el intercambio de pruebas electrónicas y desarrollar capacidades especializadas.
El programa del Congreso incluyó además un taller titulado «Construir sociedades resilientes, con especial atención a la protección de las mujeres, los niños y los jóvenes: fomentar la participación, la educación y la cultura de la legalidad», que examinó la importancia de políticas de prevención integrales que aborden los factores de riesgo y las causas profundas de la delincuencia y la violencia.
Los debates pusieron de relieve el papel de la educación, la participación comunitaria y la conciencia jurídica en la protección de los grupos especialmente vulnerables. Los participantes subrayaron también la importancia de permitir que las mujeres, los niños y los jóvenes contribuyan a la elaboración de políticas y soluciones, fomentando al mismo tiempo una cultura de la legalidad y reforzando la cohesión social.
La primera jornada incluyó 19 reuniones paralelas, reflejo de la amplitud de los desafíos que afrontan los sistemas de prevención del delito y justicia penal en la era digital.
La delincuencia ambiental ocupó un lugar destacado en la agenda. La reunión «Cerrar las brechas: fortalecer la cooperación internacional y los marcos jurídicos para hacer frente a los delitos que afectan al medio ambiente» examinó la importancia de reforzar los marcos legislativos y mejorar la coordinación entre países, autoridades policiales y organizaciones internacionales para combatir con mayor eficacia la delincuencia ambiental.
Los debates de la sesión «Qué desperdicio: por qué la delincuencia organizada se interesa por el sector de la gestión de residuos y cómo pueden contraatacar las fuerzas del orden y la judicatura» analizaron cómo las redes delictivas explotan las vulnerabilidades normativas y comerciales del sector de la gestión de residuos, y resaltaron la necesidad de una supervisión más sólida, investigaciones más eficaces y una mayor cooperación entre las autoridades judiciales, reguladoras y aduaneras.
La reunión «Fortalecer la lucha contra los delitos ambientales: avances y perspectivas - mantener la ambición internacional» se centró en mantener el impulso mundial y en avanzar hacia respuestas jurídicas y judiciales proporcionales al creciente impacto de la delincuencia ambiental en las personas, los recursos naturales, el medio ambiente y el desarrollo sostenible.
El programa del Congreso examinó también el papel de las tecnologías emergentes en la lucha contra la delincuencia y en el avance de los sistemas de justicia penal, mediante las sesiones «Desplegar la inteligencia artificial para combatir la delincuencia» y «Transformar el sistema de justicia penal mediante una IA responsable».
Los debates se centraron en el uso de la inteligencia artificial para analizar información, identificar patrones de riesgo y mejorar la eficiencia de las investigaciones y los servicios de justicia. Los participantes insistieron asimismo en la importancia de los marcos de gobernanza, transparencia y rendición de cuentas, garantizando que las decisiones finales sigan sujetas a supervisión humana.
Las oportunidades que ofrecen las neurotecnologías emergentes, así como los riesgos asociados a su uso indebido con fines delictivos, se analizaron en la sesión «Neurotecnología: aplicaciones, uso indebido con fines delictivos y uso responsable». Los debates destacaron la importancia de anticipar los desafíos jurídicos y éticos derivados del desarrollo y la aplicación de estas tecnologías.
La primera jornada del Congreso incluyó amplios debates sobre la protección de las mujeres y los niños y sobre las formas de reforzar el acceso a la justicia. La reunión «Hacer seguros todos los espacios: un enfoque de Una ONU para hacer frente a la violencia de género facilitada por la tecnología» examinó las formas cambiantes de violencia en los entornos digitales y exploró vías para reforzar la prevención, la protección, la rendición de cuentas y la coordinación entre las partes interesadas.
En la jornada se presentaron también «Las conclusiones de la evaluación piloto sobre asistencia jurídica a mujeres en nueve países», que contribuyen a comprender mejor las barreras que limitan el acceso de las mujeres a la justicia y respaldan el desarrollo de servicios jurídicos más adaptados a sus necesidades.
La sesión «Cortar las vías de entrada de las mujeres en la delincuencia organizada: promover la prevención y la salida con perspectiva de género» examinó las políticas de prevención con perspectiva de género, los factores que pueden atraer a las mujeres hacia las redes delictivas y las oportunidades para apoyar su desvinculación y reinserción.
La sesión «Impulsar experiencias innovadoras de recopilación de pruebas y datos sobre la violencia contra las mujeres y la violencia contra los niños en un mundo cada vez más digital» exploró enfoques innovadores para la recopilación de pruebas y datos, en apoyo de la formulación de políticas basadas en datos empíricos, el fortalecimiento de las respuestas institucionales y la protección de las víctimas.
Los debates sobre la prevención del delito centrada en los jóvenes estuvieron presentes durante toda la primera jornada del Congreso. La sesión «Avances recientes en la prevención de la delincuencia juvenil en China» presentó experiencias institucionales y enfoques prácticos de intervención temprana, destacando el papel de las familias, las escuelas y las comunidades en la protección de los menores y la reducción de los factores de riesgo.
Como complemento, la sesión «Prevención de la violencia juvenil y promoción de los derechos humanos en Guinea-Bisáu» examinó los vínculos entre la prevención de la violencia, la educación, el empoderamiento comunitario y la protección de los derechos humanos. Los debates subrayaron la importancia de crear alternativas positivas que refuercen la participación de los jóvenes y contribuyan a comunidades más seguras y estables.
La agenda del Congreso abordó igualmente cuestiones relacionadas con la reforma penitenciaria y la profesionalización policial. La sesión «Prisiones verdes: guía para crear prisiones ambientalmente sostenibles» analizó formas de integrar las consideraciones ambientales en el diseño y el funcionamiento de los centros penitenciarios, mejorar la eficiencia de los recursos y apoyar los programas de rehabilitación.
La evolución de los sistemas penitenciarios se examinó además en la sesión «Tendencias penitenciarias mundiales: avances logrados, desafíos futuros y tendencias a observar», que repasó los principales avances en la gestión de prisiones e instituciones correccionales, incluidas las condiciones de reclusión, la rehabilitación, la reinserción y los esfuerzos para reducir el hacinamiento.
La sesión «Rendición de cuentas, integridad, supervisión y uso de la fuerza de la policía para una actuación policial moderna/profesional» exploró marcos destinados a reforzar la confianza pública en las fuerzas del orden, mejorar la integridad, la transparencia y la supervisión institucional, y garantizar un uso proporcionado y responsable de la fuerza.
Los esfuerzos para reforzar las respuestas a la delincuencia organizada, los delitos financieros y el tráfico ilícito de migrantes se analizaron en una serie de debates específicos durante la primera jornada del Congreso.
La sesión «La sociedad civil como catalizador para fortalecer las respuestas nacionales a la delincuencia organizada» examinó el papel de las organizaciones de la sociedad civil en el apoyo a las políticas nacionales, la aportación de conocimientos sobre el terreno y el acercamiento a las comunidades y grupos afectados por la delincuencia.
Los desafíos que plantea el tráfico ilícito de migrantes en la era digital se abordaron en la sesión «Realidades operativas en la era digital: lecciones regionales de las rutas compartidas de tráfico ilícito de migrantes», que analizó cómo las redes de traficantes explotan la tecnología y las plataformas digitales y destacó la importancia del intercambio de información y experiencia entre los países situados a lo largo de rutas compartidas.
En la primera jornada se presentó también el «Tercer llamamiento conjunto a la acción para combatir los delitos financieros», que subraya la necesidad de reforzar la coordinación internacional, mejorar el rastreo de las transacciones financieras ilícitas y desarrollar capacidades en investigaciones financieras y recuperación de activos.
Como cierre de esta serie de debates, la sesión «De las contribuciones regionales a la Declaración de Abu Dabi: aportaciones de la sociedad civil al 15.º Congreso sobre el Delito» destacó el papel de la sociedad civil en el enriquecimiento del diálogo internacional y en el apoyo a la traducción de las prioridades de la Declaración en iniciativas prácticas que respondan a las necesidades de las comunidades.
La primera jornada incluyó dos sesiones del Laboratorio Juvenil. La primera, «¿Dónde trazamos la línea? Un debate de políticas juveniles sobre IA, desinformación y prevención del delito», examinó el impacto de la inteligencia artificial en la forma en que se crea y comparte la información, los límites de la retirada de contenidos nocivos, la responsabilidad de verificar la información y el equilibrio entre la prevención del delito y la protección de los derechos, la confianza y la libertad de expresión.
La segunda sesión, «El cambio climático como multiplicador del delito - soluciones juveniles en la intersección del género, la energía y la justicia», se centró en la relación entre el cambio climático y el aumento de determinados riesgos y actividades delictivas. Permitió a los jóvenes participantes desarrollar soluciones basadas en casos reales del Sur Global y de la región del Mekong.
La exposición paralela recibió a los participantes con 38 stands que muestran experiencias e iniciativas de Estados Miembros, entidades de las Naciones Unidas y organizaciones no gubernamentales en materia de prevención del delito, justicia penal y Estado de derecho.
Los EAU participan con seis stands, entre ellos el pabellón del Ministerio de Justicia. Organizados por entidades e instituciones nacionales emiratíes, los stands incluyen «Integridad para la estabilidad», «Lucha contra la trata y protección de las víctimas», «Sois la juventud del mañana y la seguridad de nuestro futuro», «El modelo cibernético de los EAU: cultura cibernética», «El papel de los EAU en la integridad pública y la supervisión» y «Anticipar el futuro a través del conocimiento».
Los stands internacionales destacan iniciativas centradas en el fortalecimiento de los sistemas de justicia penal y el Estado de derecho, la prevención de la delincuencia juvenil, la lucha contra los centros de estafa, la protección del patrimonio cultural frente al tráfico ilícito en la era digital, la promoción del acceso equitativo a la justicia y el fomento de la colaboración entre las Naciones Unidas y las instituciones académicas.
Los stands de la sociedad civil ponen de relieve la protección de la naturaleza a través del derecho penal, el apoyo a las víctimas de la trata de personas, la rehabilitación y reinserción centradas en las víctimas y la construcción de sociedades seguras basadas en el respeto del Estado de derecho.
El 15.º Congreso de las Naciones Unidas sobre Prevención del Delito y Justicia Penal continuará en el ADNEC Centre Abu Dhabi hasta el 1 de octubre de 2026 con su serie de sesiones de alto nivel, sesiones plenarias, reuniones de comisiones, talleres, reuniones auxiliares, actividades juveniles y exposición paralela, contribuyendo a configurar las prioridades y la cooperación internacionales de los próximos cinco años en el marco establecido por la Declaración de Abu Dabi.
(Fuente: WAM.ae)
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