DUBÁI, 28 de agosto de 2026 (WAM) -- Mohammad Abdullah Al Gergawi, Ministro de Asuntos del Gabinete y Presidente de la Cumbre Mundial de Gobiernos, afirmó que el fortalecimiento de los marcos de cooperación entre los gobiernos y las organizaciones internacionales, así como el impulso de alianzas que refuercen su papel positivo en la configuración del futuro, constituyen ejes centrales de la visión de la Cumbre Mundial de Gobiernos. Subrayó que se trata de un objetivo esencial que la Cumbre aspira a alcanzar en asociación con gobiernos, organizaciones, líderes, expertos y responsables de la toma de decisiones de todo el mundo. Durante su intervención en el diálogo de la Cumbre Mundial de Gobiernos que reunió a siete candidatos al cargo de Secretario General de las Naciones Unidas, Mohammad Al Gergawi señaló que la Cumbre Mundial de Gobiernos mantiene un firme compromiso con el impulso del diálogo internacional y con la creación de una plataforma para el intercambio de ideas y perspectivas, además de compartir conocimientos y experiencias. Dicho compromiso emana de la misión de la Cumbre de promover la cooperación para impulsar un cambio positivo, mejorar la vida de las personas, anticipar el futuro y desarrollar alianzas centradas en las personas y orientadas al porvenir. El diálogo congregó a 7 candidatos al cargo de Secretario General de las Naciones Unidas, entre ellos expresidentes, altos funcionarios internacionales y embajadores, quienes expusieron sus visiones e ideas sobre el futuro del liderazgo global, las nuevas oportunidades que abre la aceleración del desarrollo tecnológico y los grandes desafíos que afrontan el sistema internacional y los gobiernos en los distintos ámbitos del desarrollo. El debate se celebró en el marco del Diálogo de la Cumbre Mundial de Gobiernos – El Futuro del Liderazgo Global, organizado de forma virtual por la Organización de la Cumbre Mundial de Gobiernos a través de sus plataformas especializadas, orientadas a ampliar el diálogo internacional y a reforzar los esfuerzos de anticipación del futuro de los sectores más estrechamente vinculados a la vida de las personas. Participaron en el diálogo Omar Sultan Al Olama, Ministro de Estado para la Inteligencia Artificial y Vicepresidente de la Cumbre Mundial de Gobiernos; Macky Sall, expresidente de la República de Senegal; Michelle Bachelet, expresidenta de la República de Chile; Rafael Mariano Grossi, Director General del Organismo Internacional de Energía Atómica; María Fernanda Espinosa, Presidenta del 73.º período de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas; Carolyn Rodrigues-Birkett, Representante Permanente de la República de Guyana ante las Naciones Unidas; Rebeca Grynspan, Secretaria General de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD); e Ivonne A-Baki, ex Embajadora de la República del Ecuador en el Estado de Qatar, la República Francesa y los Estados Unidos de América. Omar Sultan Al Olama afirmó que los rápidos cambios que vive el mundo, y los desafíos sin precedentes que plantean a los líderes de los gobiernos y de las organizaciones internacionales, exigen redefinir los conceptos de liderazgo y diseñar nuevos modelos más proactivos y preparados para el futuro. Señaló que, mediante sus diálogos especializados, la Cumbre Mundial de Gobiernos continúa ofreciendo una plataforma abierta para anticipar el futuro, compartir visiones y conocimientos y fortalecer una cooperación positiva orientada a dar forma al futuro. Indicó que el diálogo se centró en las soluciones y herramientas de que disponen los gobiernos para construir su preparación futura, en las vías para reforzar su capacidad de lograr los mejores resultados, generar oportunidades y afrontar los desafíos, en el papel del liderazgo en un mundo en rápida transformación, en la función de la inteligencia artificial en la configuración del futuro y en las formas de aprovecharla para impulsar los esfuerzos de desarrollo y mejorar la calidad de vida. El Diálogo examinó el futuro del liderazgo global y el papel cambiante de los gobiernos y de las instituciones internacionales a la hora de abordar las transformaciones y los desafíos mundiales de la próxima etapa. Asimismo, repasó el conjunto de habilitadores y capacidades que determinarán la aptitud de los gobiernos para mantener su eficacia. A lo largo de sus sesiones, el diálogo abordó diversos ejes temáticos, entre ellos la importancia de la prospectiva y de la preparación de los gobiernos para el futuro; la relevancia de su capacidad para alcanzar resultados y ejecutar con eficacia; el papel de los gobiernos en la transformación del desarrollo en oportunidades reales; los mecanismos para reforzar la resiliencia de los gobiernos frente a los grandes desafíos; los retos y las oportunidades de la inteligencia artificial y su función en el impulso del desarrollo; los mecanismos para garantizar su gobernanza y su desarrollo de modo que repercutan positivamente en los gobiernos y las sociedades; el papel de las Naciones Unidas en la definición de normas y principios éticos para el uso y el desarrollo de la inteligencia artificial; la relación futura entre los gobiernos, las organizaciones internacionales y las grandes empresas tecnológicas que lideran la carrera tecnológica; y la importancia de desarrollar marcos de cooperación entre ellos dentro de un ecosistema de alianzas eficaz y claramente definido. Carolyn Rodrigues-Birkett subrayó la importancia de reformar las Naciones Unidas y afirmó: «Las voces que reclaman la reforma nunca han sido tan altas, y todos hemos coincidido en la ONU en que ha llegado el momento de la reforma». Señaló que no existe alternativa a las Naciones Unidas, que la Organización puede reformarse y que el papel del Secretario General se centra en tender puentes entre los Estados miembros y con las organizaciones regionales, las empresas globales y las instituciones. Recalcó la necesidad de un Secretario General de las Naciones Unidas centrado en la paz y la seguridad, en poner fin a los conflictos, en impulsar los Objetivos de Desarrollo Sostenible mediante una financiación y unas alianzas más sólidas, y en salvaguardar los derechos humanos a través de la estabilidad y el desarrollo. Rebeca Grynspan afirmó: «La multipolaridad no es una opción; es un hecho. Lo que sí es una opción es el multilateralismo. La multipolaridad sin multilateralismo nos conducirá hacia la fragmentación». Insistió en que lo que se requiere es restituir el papel de las Naciones Unidas en la consecución de la seguridad y la paz y en el impulso del desarrollo. Subrayó que una diplomacia eficaz exige una reforma de la ONU centrada en alianzas más sólidas, una cooperación más estrecha con las organizaciones regionales y locales, una mayor confianza con los Estados miembros y un equilibrio entre la paz y la seguridad, el desarrollo y los derechos humanos. Asimismo, pidió reducir el costo del capital y fortalecer la financiación multilateral de los proyectos de desarrollo en el Sur Global. Macky Sall señaló: «No puede haber paz en medio de la pobreza persistente. El desarrollo debe convertirse en una verdadera estrategia de paz». Indicó que el sistema internacional está fragmentado porque la confianza es débil, y afirmó que la máxima prioridad del Secretario General de las Naciones Unidas es tender puentes de confianza y comunicación con todas las partes interesadas para acercar los puntos de vista y alcanzar los consensos necesarios. Recalcó que las Naciones Unidas siguen siendo el marco indispensable para la acción colectiva y el diálogo global, pero que deben ser más eficaces, ágiles y capaces de responder a las crecientes tensiones geopolíticas y a los desafíos mundiales. María Espinosa afirmó: «La reforma real debe medirse por cuántas vidas ha salvado la ONU, cuántos niños ha protegido y cuántos conflictos ha evitado. Ello exige un nuevo modelo de funcionamiento para la ONU que podemos construir juntos». Señaló que, ochenta años después de la fundación de las Naciones Unidas, ha llegado el momento de que una mujer dirija la Organización. Subrayó que, pese a la crisis de confianza, las Naciones Unidas siguen siendo imprescindibles como única plataforma global que da voz a todos los países, y que recuperar su eficacia requiere una reforma institucional continua y una cultura de confianza más sólida dentro del sistema internacional. Ivonne A-Baki afirmó: «Si en 2031 la gente pudiera decir que las Naciones Unidas aprendieron a prevenir el sufrimiento humano en lugar de limitarse a responder ante él, diría que ha valido la pena». Recalcó que el mundo atraviesa un momento decisivo en el que se necesita una ONU que actúe en lugar de reaccionar. Señaló que el poder global se extiende cada vez más allá de los gobiernos hacia las grandes empresas tecnológicas, lo que exige una mayor cooperación, transparencia, regulación y responsabilidad corporativa. Abogó por unas Naciones Unidas más ágiles y proactivas, centradas en la prevención, los resultados y las alianzas sostenidas. Por su parte, Michelle Bachelet manifestó: «No debemos defender el multilateralismo simplemente porque es el sistema que heredamos. Debemos renovarlo para que pueda anticipar en lugar de reaccionar, escuchar antes de decidir y ofrecer resultados que las personas puedan ver en sus vidas». Añadió que el mundo necesita unas Naciones Unidas que unan a todos y que vayan más allá de la gestión del presente para dar forma al futuro, adoptando un enfoque centrado en la prevención y la proactividad a la hora de evitar conflictos y construir confianza con los Estados miembros, las organizaciones y las empresas. Afirmó que los grandes desafíos que afronta hoy el mundo exigen fortalecer el sistema internacional multilateral para que sea más representativo, justo y eficaz, y que el enfoque de las Naciones Unidas debe centrarse en el impacto, los resultados y la prevención, mediante el desarrollo de un sistema flexible y eficiente que prevenga los conflictos, refuerce la diplomacia, potencie las alianzas y se mantenga cercano a las comunidades. Rafael Grossi declaró: «Este debate sobre el futuro de nuestro liderazgo global debe abordar el papel de las instituciones internacionales con los ojos bien abiertos... Sin temor a reconocer que el cambio es necesario». Añadió que los conflictos y la fragmentación que afectan al sistema internacional, así como los conflictos prolongados que se han mantenido durante los últimos años, coinciden con grandes desafíos en materia de salud, energía, medio ambiente, clima y alimentación. Ello requiere unas Naciones Unidas que asuman y refuercen el multilateralismo, las alianzas y la cooperación. Señaló que existe una brecha entre la realidad actual de las Naciones Unidas y lo que se espera de ellas, y que dicha brecha debe cerrarse mediante un enfoque institucional claro para la resolución de los conflictos. Cabe señalar que la Cumbre Mundial de Gobiernos constituye una plataforma global para anticipar el futuro y un espacio de diálogos internacionales especializados en diversos sectores vitales, a través de los cuales busca definir los rasgos de la próxima generación de gobiernos. La Cumbre se centra en el análisis de las tendencias futuras, los desafíos y las oportunidades globales, así como en la presentación de las últimas innovaciones y de las mejores soluciones para inspirar la innovación gubernamental en la respuesta a los desafíos del futuro.
(Fuente: WAM.ae)
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